| Cuando lo saludamos a Bagnato |
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| Escrito por Ignatius J. Reilly | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| domingo, 02 de marzo de 2008 | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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Luis Ángel Bagnato era aquel pequeño gigante, trabajador incansable, que en las décadas del 40’ y del ’50 tuvo a raya a cuanto puntero izquierdo se le puso por delante.
Él dejó su trabajo momentáneamente para estrecharme la mano y yo le manifesté toda la admiración que había tenido siempre por él y por los equipos que había integrado en nuestro club. Muy dispuesto comenzó a referirme detalles de aquella época que me llenaron de asombro. -A Mouriño –me dijo de entrada- no lo querían hacer jugar en primera porque era muy joven, pero yo y algunos otros hicimos fuerza para que lo pusieran porque teníamos fe en él -y continuó: -En aquel año ’51 no teníamos Director Técnico. Nos reuníamos un día de la semana en un asado y de sobremesa discutíamos sobre el rival del próximo domingo y cómo debíamos jugarle aplicando las tácticas que creíamos conveniente en ese momento. Amable, comunicativo continuaba recordando aquellas épocas de gloria y llenándome de asombro por cosas que ni imaginaba escuchar. Hasta que finalmente saltó el tema de aquellos dos partidos de desempate del primer puesto con el Racing Club en cancha de San Lorenzo de Almagro. El primero de ellos terminó empatado 0 a 0 y el segundo –que fue el primer partido que se televisó en la Argentina, el 7 de diciembre de 1951, también iba 0 a 0 hasta casi terminado el partido. -Los jugadores de Racing ya se caían por el cansancio, estaban entregados, y el partido estaba para nosotros –continuaba contando Bagnato- cuando vino una pelota por elevación. D’Angelo la iba a rechazar de cabeza y yo que estaba por detrás de él le grité <¡Dejala!>. Cuando cayó picó en falso y se fue para donde estaba Boyé que se la mandó de primera al segundo palo de Graneros. Al final de cuentas “el atómico Boyé” de la década del ’40 en Boca, que había vuelto después de una temporada en Italia para sumarse a Racing, era lo que mejor sabía hacer: definir frente al arco. Después nos despedimos y yo salí muy contento por el tesoro de recuerdos que me había transmitido, y que yo a su vez lo vuelco en este relato.
¿Vos me entendiste “Mordisquito”? Hasta la próxima.
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