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Escrito por Ignatius J. Reilly
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miércoles, 10 de septiembre de 2008 |
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El amigo Luis Mera nos envía este relato. Gracias.
En las instituciones más que centenarias, y el Taladro es una de las pocas que ostenta ese orgullo en la AFA, su historia esta plagada de momentos alegres y otros infaustos. En estas líneas vamos a recordar cuando nuestro querido club estuvo a punto de desaparecer para siempre en los comienzos del siglo XX, y el modo en que como el Ave Fénix de las mas que añejas leyendas asiáticas, resucitamos aunque esta vez con un colorido plumaje verde y blanco en 1904, colores que son los mismos que hoy llevamos en nuestro corazón.
Todo comenzó cuando el propietario de los Alfalfares de Patiño-
ubicados en la Avenida Alsina, Rincón, Serrano y las vías del
Ferrocarril Sud- , donde estaba nuestro primer estadio, decidió dar por
finalizado el contrato de alquiler y lotear el predio. De este modo nos
vimos obligados a cruzar las vías y ocupar provisoriamente un solar
ubicado en Uriarte, General Rodríguez, Vieytez y las vías del tren.
Este traslado produjo una considerable merma en el número de socios,
amenazando con la extinción del mítico Banfield Athletic Club –fundado
hacía siete años-, que para la época lucía una camiseta similar a la
actual del seleccionado de Croacia, es decir unos enormes cuadros rojos
y blancos. El ave se encerró dentro de su plumaje y comenzó a arder,
dispuesta a desaparecer.
Pero como siempre sucede en los cuentos de hadas apareció un príncipe
que se dio a la tarea de recoger las cenizas, despertándola del
fatídico sueño é insuflándole vida para que comenzara a pensar en
retomar el vuelo nuevamente. En febrero de 1904 un grupo de soñadores,
entre los que se destacaron Alberto Dehenen y el joven Beltran
Montenegro decidieron recoger decidieron redundar el club con el
castellano nombre de Club Atlético Banfield, adoptando el verde y el
blanco como colores para las camisetas y lograron que la britanica
Compañía Primitiva de Gas, gerenciada por un tal John Wilson, les
cediera gratuitamente por un tiempo el actual solar de Peña y Arenales
para poder desarrollar nuevamente partidos de fútbol en el este de la
ciudad. Al decir de Victor Rafo “el estadio” se inauguró un 23 de marzo
del año siguiente en un partido contra el desaparecido radical Futbol
Clúb.
Respecto del origen de los colores verde y el blanco difieren las
fuentes, Victor Raffo señala que el primero simbolizaba la esperanza y
el segundo la libertad y la amistad; en cambio “Juvenal” considera que
el verde tiene que ver con la permanencia de irlandeses en el club.
Lo concreto es que el ave comienza a volar nuevamente, y con tanto
éxito que se debe inscribir un equipo en Segunda División y otro en
Tercera de la Asociación dado el elevado numero de jugadores con que se
contaba se decide inscribir un equipo en segunda y otro en Tercera
División de la Asociación del Futbol. Pese al predominio de lo
“criollos” en el club, la impronta británica no desapareció raudamente,
ya que la base del equipo para 1905 la constituían el arquero Linsday
Burton, los defensores Juan Weiss y Alberto Burton, los mediocampistas
Dante Giacomelli, Albert Burton, Herald Weiss y Amador García, y los
delanteros Willie Ardí, Willie Paterson, José Movesco y Willi Mac Lean.
La bella ave vio cambiar el color de su plumaje en 1975 del verdiblanco
original al naranja adquirido en homenaje a la sensacional “Naranja
mecanica”, que dirigida por Rinus Michel, presentaba estrellas como
Cruyff, Rep, Van Hanegem, Krol, Neskens y tantos otros desparramó
fútbol en el mundial de Añemania
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